lunes, 19 de diciembre de 2011

capitulo 16

La despedida
Nos despertamos a las 6 antes de que la señora Martínez se despertara, nos preparamos. Ernesto nos preparo unos huevos fritos con un pan tostado. Estaban muy ricos y cuándo nos estábamos yendo Isabel se despertó nos dijo chao y nos fuimos. Nos recogió una camioneta solo para nosotros, hablamos todo el camino, llegamos a un edificio y nos estacionamos en el estacionamiento. Era un edificio de oficinas y al llegar al penthouse , que era bellísimo por cierto, nos recibió una chica que nos hiso pasar al ‘’salón de clases’’ que era más bien una sala. Ernesto se sentó en el sofá y saco unos cuadernos y libros, mientras que yo me sentaba en una silla al lado del sofá y sacaba también un cuaderno y un bolígrafo para tomar notas.
 Las clases era aburridas, aunque qué se puede esperar de unas clases con una mujer de unos 150 años que hablaba sin parar, lo bueno era que esa solo era la profesora de historia, matemáticas y ciencias, pero igual había que admitir que era buena profesora porque al final se me grabo todo lo que había dicho ella.Luego otra profesora de unos 40 años vino y nos dio inglés, y geografía
Hubo recesos claro como un colegio normal, y después de inglés nos fuimos a comer. En el almuerzo todo era más divertido había una cantina, o algo así, me imagino que Isabel quería simular un colegio, tuvimos una hora en la que hablábamos y hacíamos de todo y luego vinieron a buscarnos para español con la misma profesora de tipo 40 años que después supe que su apellido era Rodríguez  y después tuvimos física con otra profesora y esa materia sí que era divertida no las pasamos súper bien, luego la misma camioneta nos llevo a la casa de la señora Martínez. Dejamos nuestras cosas y nos encontramos en ‘’mi’’ cuarto y me dijo:
-Y bien princesa ¿qué te pareció mi ‘’colegio’’?
-Grandioso, pero no me pareció muy buena la primera profesora.
-Lo sé, se llama Linda Caméjo y es súper aburrida.
-Sí, lo es.-se echo a reír y yo también-
-Bueno te tengo una sorpresa de despedida, mamá va a estar un rato luego nos va dejar solos.
Sonreí a lo mejor esa noche sí me besaba. 
Pasamos el resto del día junto, hasta que llego la señora Martínez y se fueron a preparar mi sorpresa me dijeron que me fuera vistiendo. Mientras me preparaba pensaba en lo duro que iba ser si el plan no resultaba y no nos podíamos ver más. Yo no había planeado enamorarme de él, es más en ese entonces no sabía que podía pasar. Pero es que era tan encantador, tan tierno y dulce, tan gracioso. Por fin termine de vestirme esperé un rato hasta que me dijeron que ya podía bajar.
En cuanto baje, vi que la sala estaba bellísima, en la mesa había un pavo con una tortilla de papas española y una botella de pepsi. Comimos y tenían regalos, para mí, Isabel me regaló unos zapatos hermosos que había visto en el centro comercial pero que no sé porque no me había comprado. Ernesto me dio un collar, o más bien un relicario, que tenía un corazón con una foto de él y una foto mía que no sé de dónde saco, pero la foto era reciente ¿me la habría tomado en la cita o tal vez en el colegio? Quién sabe. Oh un detalle que no me había  dado cuenta el corazón decía ‘’Te amo Lola’’. Awwww que tierno.
-Lola-llamo, oh me había quedado muda- ¿te gusta Lola? porque sí no podemos…
-No, no me encanta, es que me han dejado sin palabras con estos regalos tan bonitos, gracias.
  -Oh no gracias a ti Lola, la hemos pasado muy bien contigo y espero que por favor no te pierdas, ¿a dónde te vas?, ¿te devuelves a Montevideo?-pregunto Isabel-
-No, no me quedo aquí sólo que mi mamá me mandó primero a mí para que fuera a ese campamento, y cómo llega mañana… pero seguiré viviendo aquí.
-Oh que felicidad.- dijo ella-
-Sí-dije yo-
Después nos pusimos a comer echando broma y todo eso. Luego la señora Martínez se fue a su cuarto y nos dejo solos. Bromeamos y todo eso hasta que dije:
-En cuanto tú mamá me deje en el aeropuerto, me voy a la muralla, los chicos me estarán esperando  para que me ayuden a subir, les mandaré un mensaje para que se acuerden de mí.
-Pero si quieres yo puedo…-no término la oración porque sabía que era una estupidez lo que me iba a pedir- olvídalo eso no se puede.
-Si te ibas a ofrecer cómo ayuda, para que yo pueda subir la muralla, no se va a poder .Créeme me gustaría estar cerca de ti el mayor tiempo posible antes de irme. ¿Qué si no funciona?
-Hey que le pasó a la chica optimista de quién me enamoré.
-Se fue en cuanto el día del ‘’atentado’’ se acercó.
-No, claro que no. No va a pasar nada. Yo te amo, y jamás te dejaría sola.
-Gracias.
Nos quedamos en silencio yo miraba al suelo, cuando me voltee el me estaba mirando fijamente a los ojos, me abrazo fuerte. Agarró mi cara con la otra mano y por fin… me besó.
Fue un muy lindo beso y sentí hasta chispas. Cuándo acabo me susurró en el oído:
-¿Quieres ser mi novia?-Uf menos mal que yo ya había oído eso en las películas con la señora Martínez, si no habría arruinado el momento. Y le dije:
-Sí, claro.-Me besó de nuevo, pero este fue un beso más intenso, cómo de despedida, el tipo de beso que se da cuando no se quiere dejar ir a una persona.
Después empezamos a hablar de cosas cursis. Hasta que nos dormimos en el sofá, yo en sus brazos apoyada en su pecho y el apoyado en mi cabeza, típica escena romántica. 

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