miércoles, 21 de diciembre de 2011

capitulo 17

Un repaso al mundo de los hombres
Narradora:
-Lola, Lola te dejaremos pasar, tú tienes que pasar apúrate nosotros estaremos bien.
-Están seguros chicos- pero en eso ella se calló porque los pasos se acercaban.
Los chicos asintieron y empezaron a tirar de nuevo. Cuando empezaron a tirar piedras desde el otro lado los chicos supieron que Lola estaba bien y se fueron corriendo dejando el mecanismo ahí.
Un policía se acerco y volvió a gritar:
-¿Quién está ahí? Advierto que soy un policía.
Nadie respondía, así que el policía se acerco cada vez más y encontró un mecanismo para pasar a un lado de la muralla. Se aterro, cómo era posible que alguien hubiese querido ir a un bosque prohibido tenía que llamar a refuerzos tenía que salvar a la(s) persona(s) que estaban allí.
En la policía no sabían qué hacer debían pasar, pero para eso necesitarían un permiso del presidente lo necesitarían rápido. Fueron a la escena y vieron todo el mecanismo armado y uno de los policías dijo:
-El que pasó por la muralla, lo quería mucho. Porque para armar todo ese mecanismo, para pasar a un bosque.
-Sí eso es cierto.
-Pero seguro mañana nos llamaran para reportar un desaparecido.-dijo otro- por qué no esperamos un rato, por lo menos hasta que nos llamen para reportar la ausencia porque ¿y si esto no es más que un chiste o algún juego de alto riesgo? No sabemos si de verdad alguien se paso al otro lado.
Esperaron un día y no reportaron la ausencia. Ellos habían dejado el mecanismo ahí. Y a pasados 3 días después del accidente y un día antes de que Lola regresará para preparar el espectáculo, un señor de más o menos unos 40 años esta paseando cerca de la muralla cuándo vio el mecanismo el joven había escuchado lo de los dos mundo de su abuelo ya que este había perdido a su esposa en esa pelea. El aprobaba la separación y le parecía que las mujeres eran tontas y al ver el mecanismo fue inmediatamente a llamar al presidente que por supuesto estaba al tanto de la separación. El presidente muy desconcertado y furioso llamo a los militares quienes montaron guardia para que nadie pudiese pasar sin ser sometido a un interrogatorio. Nadie sabía nada de esto, puesto que los militares y el presidente actuaron de una forma muy sigilosa y silenciosa, para que nadie se enterara del secreto detrás de la muralla. 

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